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lunes, 1 de junio de 2015
miércoles, 20 de mayo de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
LA CINEASTA LENI RIEFENSTAHL
Elegimos las obras
cinematográficas de Leni Riefenstahl (1902-2003) debido a que pocas personas
reflejaron la estética e ideología nazis como ella. Sus memorias comienzan con
una frase significativa: “Siempre anduve a la búsqueda de lo insólito, de lo
maravilloso y de los misterios de la vida.” Su fama comenzó por ser la primera
cineasta en usar el travelling (movimiento de la cámara con la escena) y con su
creación La luz azul (1932), influyendo su estudio de la grandiosidad de las
montañas en las construcciones arquitectónicas del Tercer Reich. Dirigió varias
películas de un género muy característico de Alemania, los denominados filmes
de montaña.
Ese mismo año recibió una
proposición de un admirador un tanto peculiar, Hitler quería conocerla. Leni
respetaba y seguía a Hitler pero no sus ideas racistas, a pesar de ello con el
ascenso al poder de éste, aceptó dirigir dos documentales sobre el congreso del
Partido Nazi, El triunfo de la fe (1933), financiado por el partido nazi y El
triunfo de la voluntad (1936), que surgió con la vuelta a España de la cineasta
alemana donde es nuevamente contratada para filmar una película sobre el
desarrollo del congreso del Partido Nacionalsocialista en 1934 en Núremberg.
Esta última fue premiada en el Festival de Cine de Venecia y en el festival de
París. La mayoría de los proyectos de Leni glorificaban a Hitler y el
movimiento nacional socialista. 
En 1936 rodó Olympia, sobre los Juegos Olímpicos celebrados ese año en Berlín. Consiguió tener bastantes trabajadores a sus órdenes, quiénes le ayudaron a experimentar métodos revolucionarios para la época. Mandó colocar ruedas bajo las cámaras para poder seguir la marcha de los atletas y cavar fosos en el estadio para así poder captar los saltos desde una buena perspectiva. Se valió del objetivo de más largo alcance con 600mm y una cámara subacuática, entre otros aparatos bastante complejos. Esta producción tuvo una enorme repercusión en el resto del mundo, pues consiguió el León de Oro en el Festival de Venecia.
Otros dos trabajos de Leni
Riefenstahl, Los Festivales de las Naciones y El Festival de la
Belleza (1938), presentaban también los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín y
fomentaban el orgullo nacional por el éxito del régimen nazi en las Olimpiadas.
Cuando comenzó la guerra, la
artista se fue a Polonia como corresponsal pero al ver las atrocidades del
frente, pidió permiso para regresar a Berlín. Nunca volvió a filmar más escenas
bélicas. Fue detenida por los americanos, puesta en libertad y detenida de
nuevo por los franceses. Una vez en libertad, regresó a Alemania, donde fue
recluida en un manicomio donde fue sometida a diferentes torturas como parte
del proceso de desnazificación.
Otro de los directores alemanes
ligados al régimen nazi fue Fritz Hippler, perteneciente a la división de
noticieros del Ministerio de Propaganda. Su primer éxito documental fue Campaña
en Polonia (1940). También rodó Sieg im Westem (Victoria en el Oeste, 1941) y
Der Ewige Jude (El eterno judío, 1940), un filme claramente antisemita. La
carrera de Hippler terminó al ser hecho prisionero por el ejército británico.
domingo, 17 de mayo de 2015
LA PROPAGANDA NAZI
¿Existe realmente un vínculo directo entre las palabras y los actos? ¿Pueden las palabras y las imágenes motivar a las personas a cometer actos de genocidio? “El nazismo -como expresó el escritor judío alemán Victor Klemperer en 1946- se había filtrado en lo más hondo de las personas a través de palabras, modismos y estructuras oracionales que les fueron impuestas a través de millones de repeticiones y que asimilaron mecánica e inconscientemente”.
"La propaganda intenta forzar una doctrina sobre la gente… La propaganda opera sobre el público general desde el punto de vista de una idea y los prepara para la victoria de esta idea."
Adolf Hitler
Adolf Hitler escribió estas palabras en su libro Mein
Kampf (1926), en el cual por primera vez aboga por el uso de la propaganda
para difundir los ideales del nacional-socialismo -- entre ellos racismo,
antisemitismo, y anti-bolshevismo.
Tras la toma del poder por los nazis en 1933, Hitler
estableció un grupo encargado de comunicar el mensaje nazi a través del arte, la música, las películas, los
libros, el teatro, la radio, la pensa y los materiales educativos. De esto se
encargó el Ministerio de Propaganda y Educación Popular creado con ese fin y
encabezado por Joseph Goebbels. Supieron utilizarla para alcanzar el
poder, para aprovecharse de la crisis y las frustraciones existentes,
mostrándose como salvadores de la nación en quiebra, y una vez en el
gobierno, pusieron todos los medios de comunicación bajo su control y los
utilizaron para dominar el Estado y controlar a las masas. Sin la propaganda
sistemática y el control de los medios no se explica el crecimiento de
nacionalsocialismo a lo largo de los años 20 y 30.
Uno de los medios más usados por el régimen nazi era la
cartelería. Hasta la Primera Guerra Mundial, el cartelismo tuvo básicamente
fines publicitarios y comerciales. El nazismo mostró un muy buen dominio
del cartel como método propagandístico ya que permitía llegar a una gran
cantidad del público sin invertir demasiado en recursos. Además, estaba
desarrollado con una buena técnica estética y así evidenciar su capacidad para
movilizar a las masas. Así lo enunciaba Goebbels, siendo muy consciente del
poder que tenía la imagen ya que esta se grababa en la mente del espectador por
mucho más tiempo. El mensaje claro y el lenguaje directo que tiene el cartel
nazi exigen un tipo de conducta comprometida del espectador con la ideología
nacionalsocialista a través de frases cortas y sencillas pero mordaces y
llamativas. Todo ello, claro está, en un marco compositivo atractivo.
“¡Alemania es libre!”
“El judío, el instigador de la tierra, el prolongador de la guerra.”
Digamos que son carteles impactantes y de mensajes rotundos que apelan al instinto más que a la razón. Auténticos "gritos en la pared" que clamaban por la maldad de los judíos, la grandeza del líder, el bienestar económico generado por el nuevo régimen o el valor del trabajo en la retaguardia durante la guerra mundial.
jueves, 9 de abril de 2015
KURT SCHMID-EHMEN
Fue un escultor alemán que contó con la amistad de Adolf Hitler y creó el águila imperial y emblema nazi que reposaba sobre la torre de 150 metros de altura en la capital francesa durante la exposición internacional en 1937. Encontró su camino dentro de la escultura aplicando las técnicas de la mejor manera posible transmitiendo una atmósfera mental y emocional que rodeaba sus obras.
Los retratos muestran la mente clásica del autor, inspirado en los cánones griegos y en su representación del físico humano de forma idealizada. Una belleza física que trasluce la interior y espiritual, en relación con la concepción griega del hombre y humanidad superior, individual y perfecta.
Por consiguiente, hemos querido incluir las esculturas que aparecen en la foto por la relación con características escultóricas griegas: proporción de partes, rostros serenos, así como el contrapposto griego, aportación de Policleto, que consiste en un ritmo compensado de hombros, brazos, caderas y piernas que confiere un gran equilibrio a la figura y ayuda a romper la frontalidad de las imágenes. Schimd-
Ehmen realizaba cuerpos musculados relacionando la imagen del mundo clásico del hombre y la raza aria. Una concepción del hombre como algo fundamental para la belleza. Los nazis se sirvieron de la idea de una raza pura, limpia y perfecta, al igual que los griegos de la belleza física resultado de la belleza interior.
martes, 7 de abril de 2015
PLANTEAMIENTO: NUESTRO MUSEO IMAGINARIO
Nuestro objetivo es la creación
de un museo imaginario que gire en torno al tema del NAZISMO. Ya sea por
su carácter traumático, no solo de Europa, también del resto del mundo; como de
nuestro interés por investigar acerca de un tema del que desconocemos su rama
artística.
La temática del Museo gira en
torno a dos amplios temas: Arte usado por el Régimen, el Arte del Tercer
Reich, y el Arte inspirado o en contra, también denominado por el propio
sistema como Arte Degenerado.
El arte nazi, propiamente dicho,
engloba obras aprobadas y producidas por la Alemania nazi entre 1933 y 1945.
Todas ellas con un carácter monumental y propagandístico, pues suponía un medio
de hacer llegar las “ventajas” del sistema tanto a la nación, como al resto de
Europa.
Por otro lado, el Arte
Degenerado, es el arte considerado “no alemán” y que prohibieron por sus
influencias tanto de judíos como de bolcheviques. Así, los artistas de este
Arte fueron sancionados llegándoles a prohibir la producción de obras de arte.
La mayoría de ellos emigraron a Norteamérica, donde seguir con la producción.
Un ejemplo son los pertenecientes a la escuela de diseño Bauhaus: Walter
Gropius, quien la fundó en 1919 planteando un sistema de enseñanza que
revolucionó el mundo del diseño y la arquitectura, y Mies Van der Rohe quien
como director en 1933 cerró la escuela por no resistir la presión del partido
emergente nacionalsocialista. Nosotros nos centraremos en la parte del arte
considerado degenerado por hacer crítica a este sistema totalitario, el arte
crítico contra el Nazismo.
De aquí nuestra iniciativa a
tratar el nazismo como tema para el Museo. Aunque en un principio quisimos tratar
como tópico el Arte americano, viendo su evolución, no tanto temporalmente,
como sí territorialmente. A raíz de ello y en relación a los artistas emigrados
por los sistemas autoritarios, hemos querido tratarlo puesto que nos parece, de
los regímenes fascistas, el que más empapó a la población con su ideología y la
traumatizó a todos los niveles: histórico, político, artístico y moral, dejando
una huella que aún perdura en la mente de todos.
Nuestro museo se
sitúa en el Partenón de la capital griega, Atenas, por ser la cuna de la
democracia. La democracia se fundamenta en el mayor poder que ejerce el
soberano al elegir a sus gobernantes, sin que estos le sean impuestos;
contrapuesto al sistema totalitario nazi alemán. Todo ello demostraría cómo
todas estas atrocidades han sido superadas y reinventadas. Además, el impulsor
de este totalitarismo, Hitler, admiraba el espíritu heroico de los monumentos
del pasado, por ello la idea de colocarlo en el Partenón. Utilizaríamos los
espacios posibles del interior sin alterar la estructura actual del monumento,
de manera que se colocarían paneles dónde poder alojar y proyectar las obras.
También habrá paneles con citas literarias de personajes del contexto o
relacionados con la temática.
Ya introduciéndonos en el
contexto y no dejando de ser otro motivo de su ubicación, abarcamos el tema de
los Juegos Olímpicos de Verano en Berlín. El Comité Olímpico Internacional,
creado con el fin de revivir los antiguos Juegos Olímpicos de Grecia, escogió a
Berlín en 1931 como sede de las Olimpiadas de Verano de 1936. Esto significo la
vuelta a la comunidad internacional de Alemania tras su aislamiento por la
derrota de la Primera Guerra Mundial. Fue dos años después, cuando Adolf
Hitler, ya líder del partido nazi, asumió el cargo de canciller de Alemania y
transformó la democracia del país en la dictadura unipartidista que ya
conocemos. El propósito nazi de controlar todos los aspectos de la vida alemana
también abarcó los deportes y he aquí nuestro tercer motivo por la situación
del museo. Las imágenes del deporte alemán de esa década sirvieron para
fomentar el poderío físico de la raza aria y su superioridad.
En esculturas y otras formas de
expresión, los artistas alemanes idealizaron el tono muscular firme y la
fortaleza heroica de los atletas además de enfatizar las facciones arias. Lo
que nos lleva a incluir la obra de artistas como Kurt Schmid-Ehmen.
Además, Alemania promovía
hábilmente las Olimpiadas mediante una gran cantidad de anuncios y pósteres de
tonalidades llamativas. Incluimos en nuestro proyecto las obras propagandísticas
del Ministerio de Propaganda y Educación Popular encabezado por Joseph Goebbels.
Las imágenes de los atletas relacionaban a la Alemania nazi con la antigua
Grecia, simbolizando el mito racial nazi y la legitimidad heredera de una cultura
aria de la antigüedad clásica, cuya visión de características raciales ideales
eran personas rubias de ojos azules, aspecto heroico y facciones delicadas.
Las películas en particular
jugaron un papel importante en diseminar el antisemitismo, la superioridad del
poderío militar alemán, y la maldad intrínseca de los enemigos tal como eran
definidos por la ideología nazi. Las películas nazis representaban a los judíos
como criaturas "subhumanas" infiltrándose en la sociedad aria. Por
ejemplo, El Judío Eterno (1940), dirigida por Fritz Hippler,
describía a los judíos como parásitos culturales vagabundos, consumidos por el
sexo y el dinero. Algunas películas, como El triunfo de la voluntad (1935)
de Leni Riefenstahl, glorificaban a Hitler y el movimiento nacional
socialista. Así pues, el afán propagandístico se extendió mucho más allá de las
Olimpiadas, sobre todo con el lanzamiento mundial de Olympia en 1938. El
régimen nazi escogió el documental dirigido por la cineasta alemana y seguidora
nazi y nosotros elegimos también proyectarlo en el museo entre otras
producciones de ésta, como son El triunfo de la fe (1933) y El triunfo de la
voluntad (1936), rodadas con posterioridad por petición del gobernante nazi.
El éxito de las producciones
bélicas alemanas se mantuvo sobre todo en la etapa de las victorias del
ejército alemán. Posteriormente, con los fracasos de Alemania, todo esto fue
perdiendo éxito y ganándolo creaciones más críticas cuya necesidad era hacer
arte social comprensible para todos.
Influidos por la Primera y
Segunda Guerra Mundial y debido al horror vivido, la obra de muchos artistas se
vio fuertemente influenciada. Este es el caso de Otto Dix, autor del que
incluimos alguno de sus grabados, que, sin formar estrictamente parte del
régimen nazi, hace crítica del espíritu de los militares y representa imágenes
que pudiendo haber sido vistas en la Alemania Nazi realmente no pertenecerán a
este contexto. A pesar de ello y por esta razón, sus obras pictóricas, son
consideradas Arte Degenerado y perseguidas por los nazis incluso llegando a ser
destituido por “sabotaje al espíritu militar de las fuerzas armadas”.
Otro de los artistas que usaba el
arte como arma contra el régimen alemán de la primera mitad del siglo XX, fue George
Grosz, cuyas obras pictóricas adjuntamos en nuestra exposición por ser una
clara y satírica crítica hacia este totalitarismo.
Todas estas atrocidades vividas
por el régimen tendrían que estar documentadas por alguien y ese alguien, son
cada uno de los reporteros y fotógrafos que lo vivieron en su propia piel. Uno
de ellos fue Francisco Boix, quien dio testimonio a los aliados de las
barbaries cometidas por las SS tras ser un prisionero en el campo de
concentración de Mauthausen. Fue uno de las víctimas españolas afectadas por el
régimen nazi y que tuvo que soportar las vejaciones y los abusos durante 5 años
metido en un centro de concentración. Pero no salió sin testificar cada una de
las atrocidades que allí se vivían.
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